Una noche entre las sbanas del Watergate por 1.300 dlares


Por 1.300 dlares, uno puede dormir en la misma habitacin desde la que J. Gordon Liddy y E. Howard Hunt pincharon los telfonos del Comit Nacional Demcrata. No solo eso. Dormir en una habitacin que es un museo, junto a una reproduccin exacta de la mesa, llena de sistemas de escucha y grabacin empleados por los ‘fontaneros’ de la Casa Blanca que entraron en la sede de la oposicin demcrata aquel sbado 17 de junio de 1972 que cambi la Historia de Estados Unidos, y lo har en una cama en la que, encima de su cabecero, hay cuatro fotos enmarcadas de la poca con alusiones al escndalo.

Acaso hay alguna manera mejor de ir a Washington en la semana en la que el ‘impeachment’ contra Donald Trump pasa al Comit de Justicia de la Cmara de Representantes, que el mircoles celebra su primera reunin para decidir si lanza o no el proceso de destitucin del presidente?

Pero antes, dos advertencias y un consejo. Primera advertencia: esto es Estados Unidos, as que el precio no incluye los impuestos, las tasas -tanto las de la ciudad de Washington como las del propio hotel por el derecho a usar, por ejemplo la piscina- as que el precio final probablemente pase de los 2.000 dlares. Segunda advertencia: si quiere hacer, reserve con antelacin. A veces, la habitacin es reservada con un mes de antelacin.

Y el consejo: si se queda una noche en el hotel, puede visitar la habitacin. Todos los das, siempre que sta no est ocupada, el jefe de los conserjes del Hotel Watergate, Zach Powell, dirige una impecable visita guiada de lo que oficialmente se denomina “La Habitacin del Escndalo”. De nuevo, tenga en cuenta que el precio mnimo de una noche en el Watergate suele rondar los 530 dlares en temporada media, sin tasas e impuestos, as que haga usted su propio clculo y mire despus la cuenta de la tarjeta de crdito a ver si le compensa.

La visita guiada es una parte de la estrategia de marketing del que, segn la web US News and World Report, es el undcimo mejor hotel de la capital estadounidense para transformar el escndalo que en circunstancias normales podra haber hundido su reputacin en una sea de identidad.

As es como Powell es amigo personal de los dos policas que todava viven del grupo de tres que entr a investigar la denuncia sobre la irrupcin en el Comit, a los que conoci cuando, precisamente, hicieron el recorrido turstico de la habitacin. Tambin ha conocido a los dos periodistas que destaparon el caso, Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, que, contrariamente a la opinin generalizada, se llevan los suficientemente bien como para haber cenado juntos en el restaurante del hotel hace poco. El conserje ha tenido entre los turistas que visitan la “Habitacin del Escndalo” incluso a la hija de uno de los cerebros del Watergate, Chuck Colson. “Pens que me iba a contradecir, pero no dijo nada”, recuerda Powell.

‘No hace falta forzar la puerta’

Porque todo, absolutamente todo, en el Hotel Watergate est hecho para recordar las escuchas del Comit Nacional Demcrata que costaron el cargo al presidente Richard Nixon. Si usted se lleva un lpiz o un bolgrafo del hotel (quin no ha hecho eso?), obsrvelo. No pone el logo ni el nombre del establecimiento. En vez de eso, dice: “Rob esto del Hotel Watergate”.

Si usted es de miras ms altas y decide quedarse con una bata de bao de la habitacin, recuerde que no va a llevarse nada con ninguna referencia al Hotel, pero s con las palabras “COVER-UP” (traducible como “encubrimiento”). En las tarjetas que hacen de llaves para entrar a las habitaciones pone: “No need to break in”, o sea, “No hace falta forzar la puerta”.

‘La Habitacin del Escndalo’.P. PARDO

En el ascensor, una placa muestra las diez ‘Reglas del Watergate’. Nueve de ellas son las que cabe esperar, de forma ms o menos humorstica, en un hotel de lujo (“Suee en alta costura”, “Aspire a la Luna”…). Solo la quinta es diferente: “Asegrese de que la grabadora est apagada”. Todas sas son referencias al escndalo. Desde el ‘cover-up’, que Nixon intent sin xito, hasta el hecho de que el presidente tuvo que dimitir por sus grabaciones de conversaciones en la Casa Blanca. Por no hablar del ‘breaking in’, o sea, de la entrada forzando la puerta, que es lo que destap el escndalo.

Lo nico que no respeta el Watergate es el bar del hotel, denominado ‘The Next Whisky Bar’. Aunque, aun as, es un nombre claramente retro, porque esas palabras son parte del estribillo de una cancin de los ‘Doors’ de 1966 ‘Alabama Song (Whisky Bar)’. Y la msica que suena en el local oscila entre 1965 y 1980. Smese a ello el hecho de que el Watergate mantiene una decoracin de finales de los 60 y principios de los 70, y, cuando entra en el hotel, a uno le dan ganas de encender un cigarrillo (algo que ahora est prohibido) y de decir en recepcin que tiene una reunin con el doctor Kissinger. O, mejor todava, con el Doctor No.

Porque en el edificio, el tiempo se ha parado. Y la realidad, tambin. Entrar en el Watergate es como hacerlo en una novela de Ian Fleming (James Bond) o de John LeCarr (Smiley). Usted decida qu ficcin quiere que vivir. Y prepare la tarjeta de crdito.

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