Jardines en el tejado de las favelas de Brasil


La mirada del corresponsal

Domingo,
15
diciembre
2019

01:53

sta es la Comunidad Pequeos Profetas, una batalla de 40 aos contra el hambre, la droga, la prostitucin y la miseria amenazada por la violencia de policas y sicarios

Plantaciones en los tejados de Recife (Brasil).
CPP

“Tenemos nios y nias de siete aos que se dedican a la prostitucin; masturban a hombres por menos de un euro. Cuando esos nios crezcan tendrn dos opciones: la violencia o la educacin. Nosotros estamos aqu para intentar lo segundo”.

Se llama Demetrius Demetrio y ha inventado una revolucin: la Comunidad de Pequeos Profetas (CPP), una isla de hortalizas y dignidad entre la miseria sobrevenida de Brasil.

CPP parecen tres letras sin enemigos, pero guardan una lucha reprimida por la polica, golpeada por los sicarios y arrasada por siete asaltos. Hoy, tras 40 aos de historia, bajo esas tres siglas hay 400 metros cuadrados de plantacin de alimento en los tejados de las favelas de Recife, miles de botellas como maceteros para verduras en las casas de los pobres y una finca con talleres de arte, msica, lectura y con una Escuela de Cocina Social para dar de comer 12.000 veces al mes, ensear a sembrar, vender lo trabajado y ayudar a vivir a 400 jvenes y a 527 familias.

Tres letras maysculas: CPP.

“Es un proyecto laico y apoltico, financiado por la autoproduccin y por donaciones de Brasil, Alemania y Blgica. Enseamos a emprender, a que la droga o la prostitucin no son la nica va. Y a crear conciencia poltica con la prctica de un bien comn. Algunos seguirn en la violencia o la prostitucin porque ofrecemos posibilidades, pero no las imponemos”.

Vuelve a hablar Demetrius Demetrio. Pero sin abrir mucho la boca. No puede.

Demetrius Demetrio, creador de Pequeos Profetas.NGEL NAVARRETE

– Por qu?

– Porque al defender a un nio de la calle al que dos policas estaban golpeando me destrozaron la mandbula a culatazos. Necesit tres cirugas para hablar y comer. Tambin me puedo rer, pero sin abrir mucho la boca… Y se re.

Este brasileo de combate dice que la gente necesita su alegra y cuenta que si devuelve tristeza a la tristeza, la cosa funciona peor.

La cosa es empoderar a los desheredados, una humanidad de desventura que conoci a los 16 aos en los barrios ocultos de Recife, donde la gente rebuscaba un mendrugo en los vertederos. All conoci a Helder Cmara, el obispo de los pobres, y tom conciencia de clase. No se pasaba hambre porque s, ni se mora pronto porque Dios quisiera. “Entend el porqu de la violencia, haca pintadas contra los escuadrones de la muerte y denunciaba los abusos”.

Demetrio era un sin techo ms. “Haca sopas para la gente con verduras que me daban en los mercados. Al ao logr vivir en un garaje y segu cocinando y enseando a manejar alimentos. Y segu denunciando la violencia policial y sexual. As estuvimos siete aos”. Comenz a recibir amenazas de muerte y a entrar y salir del calabozo. “Los nios de la calle robaban para los policas, que eran tambin hombres pobres, pero con uniforme. Yo denunciaba la corrupcin, era detenido y sala en la prensa, lo que fue dndome a conocer y recibir apoyo de grupos humanitarios”. Le rompieron la nariz, le pusieron una pistola en la sien, le fueron a matar unos policas y salv el pellejo por el aviso de una vecina… Al tiempo, la CPP creca mientras su fundador documentaba los progresos de los menores y clamaba la vulneracin de los Derechos Humanos.

El da que tres chicos aparecieron asesinados en la puerta de la finca de la CPP, Demetrio puso un mar de por medio. “Abandon Brasil. Estudi Gestin en Alemania y logr contactos polticos y financiacin. Y volv”.

Y ah sigue, tiznando de verde los techos de los sin techo de Recife.

Las huertas verticales son una idea no inocente. Harto de los sabotajes, Demetrio copi lo que haba visto en Valencia: jardines en el tejado. “La visibilidad nos protega”.

La CPP es una extensin de hortalizas y frutas en los tejados de una barriada de favelas: rcula, lechuga, berenjena, romero, cilantro, mango, maracuy… Y hasta miel. “No sana el hambre, pero mejora lo que comen las familias. Y comer bien mejora la autoestima”.

La otra curiosidad de la CPP son las botellas. Botellas para comer.

Los habitantes de las favelas recogen botellas de plstico tiradas al ro, las desinfectan y les hacen un corte. Meten el abono y la semilla comprados por la CPP, cuelgan en horizontal la botella en la pared, riegan y esperan… Comida segura.

Demetrio nos recibe en casa de Enrique M. Reguera, psiclogo, filsofo, ex religioso y autor de 14 libros sobre justicia social que ha pasado su vida acogiendo a nios de la calle a la espaola. “En un viaje a Brasil conoc a Demetrio. Yo tena a 12 chavales en mi casa de Madrid y cuando vi que l viva en un garaje con 42, me dije: ‘Ests loco, Enrique. De qu te quejas?'”.

Reguera recibi hace aos el Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogaca Espaola. Por eso no le fue extrao acompaar el jueves a Demetrius Demetrio a recoger el suyo en el Consejo, el Premio DDHH Nacho de la Mata “por su defensa de la integracin social y los derechos de los meninos da rua”.

Nios de la calle, familias que hurgan en la basura para comer, mujeres violadas por policas, hombres que matan y mueren, nios convertidos en ladrones para otros y en carne de otros ladrones… Aquel Brasil de los 80 y 90 “est regresando”.

“El mapa del hambre ha vuelto. Hay un aumento de la violencia y la obstruccin a las ONG. Est cayendo la inversin en Educacin, Sanidad y Transportes. En menos de un ao, 13 millones de personas han cado en la miseria total”.

CPP, tres letras contra el mapa del hambre y la violencia.

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